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sábado, 30 de abril de 2016

NUESTRA ESCENCIA HUMANA ESTA EN PELIGRO

NUESTRA ESENCIA HUMANA ESTA EN PELIGRO

Existe un mundo que se hace más complejo a medida que pasa el tiempo, hemos llegado tan lejos que los corazones se están enfriando a un nivel bastante acelerado, esto ocurre debido a la difícil situación que afrontan muchas personas en el mundo, la sobrepoblación humana y sus múltiples consecuencias negativas, la falta de oportunidades, la poca capacidad de los gobiernos para solventar la demanda mundial de comida y de garantizar mejores formas de vida a través de sus políticas de estado, el cambio climático, la corrupción etc., estos fenómenos que ocurren en pleno siglo XXI nos llevan a pensar que la ley de la supervivencia hace que cada quien pretenda lograr las cosas a como dé lugar, creando un caos social que en la mayor parte de los casos motiva a las personas a actuar sin medir consecuencia alguna, pensando solo en el bien individual o en su pequeño círculo familiar, pero ¿y que hay de lo colectivo, de la sociedad, de la responsabilidad que tenemos todos como individuos sociales de construir un mundo mejor, o al menos minimizar su acabose? Es claro entender que los factores a los que estamos expuestos nos quieren obligar a desligarnos de nuestra propia identidad, debemos tener en cuenta de que a pesar de todo esto que ocurre frente a los ojos de nuestra Razón, jamás podemos dejar de lado nuestra bondad, que pertenece a nuestra raíz pura, que está inmersa en cada ser humano desde muy niños, ese sentimiento altruista de ayudar al otro cuando sea necesario, de brindar amor a la humanidad y a su biodiversidad en toda su dimensión. Es a esto a lo que debemos apostarle como la raza del siglo XXI que somos, a no permitir que nuestros corazones se vuelvan piedra que hieran o sean indiferentes a todo lo que pasa a nuestro alrededor, teniendo conciencia siempre que somos el único ser vivo pensante en el mundo, con la inteligencia y capacidad de administrar nuestros propios recursos físicos, intelectuales, espirituales y naturales, estas características nos hacen superiores frente a los animales, es por eso que Dios nos dio la responsabilidad de conservar nuestro planeta tierra, para el bien de todas y todos sus habitantes, somos nosotros los arquitectos de nuestra propia vida, somos nosotros los que podemos hacer la diferencia en un mundo globalizado, que cada día arremete contra nuestra verdadera naturaleza, vendiéndonos una idea errónea del mundo, cambiando nuestro verdadero objetivo de servicio y amor a los demás. No es imposible permanecer de pie, cuando en verdad la lucha por un mejor bienestar mundial la hacemos con amor, ese mismo amor que debe contagiar a toda la humanidad, borrando la indiferencia de nuestra conciencia. Transformemos el mundo de una forma positiva, está en nuestras manos hacerlo, solo debemos cambiar la forma de pensar en la actualidad y volver a aquellas épocas de antaño que fueron acciones recurrentes de amor al mundo, a las personas, a los animales, a la naturaleza, un amor tan profundo en todo su esplendor que manifiesta la clara y hermosa sensación que habita en nuestros corazones desde el primer día que llegamos en este planeta, no perdamos nuestra esencia, mantengámosla presente, por los siglos de los siglos.


Autor Pedro Ariel Serpa 

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